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Mi primer recuerdo del fútbol

Hablando con un compañero del trabajo  del partido del Atleti contra el Oporto, me acordé de cómo habiéndose criado en un ambiente madridista, terminó haciéndose del Atleti como símbolo de rebelón anti-sistema. El amor a unos colores y a una forma de vivir la vida, sufridora pero alegre, frente a la altanería de sus vecinos de Chamartín. Me dio que pensar porqué yo era del Madrid y no del Atleti.

Para eso, tengo que remontarme a mi primer recuerdo de fútbol que tengo. Es curioso, pero a diferencia de lo que mucha gente cuenta, no fue ningún momento especial. Fue un partido entre el Milán y el Real Madrid, de vuelta de semifinales de la antigua Copa de Europa, celebrado en San Siro allá por 1989. El Milán de Sacchi barrió del campo al Madrid con un contundente 5-0. Ese primer momento no lo vi con mi abuelo en el campo, tampoco con mi bufanda nueva  y en mi casa no nos juntamos todos en familia para ver el partido porque no son futboleros. Simplemente, lo vi solo frente a mi televisión. Iba con el Madrid porque era el equipo de la ciudad en la que vivía, solo por eso.  Me acuerdo que me fui jodido a la cama.

Años más tarde, llegaron las famosas ligas de Tenerife, perdidas en el último partido contra el eterno rival. No recuerdo momento más amargo que esos dos meses de junio de 1991 y 1992. Recuerdo haberme encerrado a llorar, de nuevo, solo en mi habitación. Eran otros años y una época en la que estaba descubriendo mi pasión por el fútbol a través de derrotas amargas. Curiosa paradoja para un deporte que basa sus valores en la idea del trabajo en equipo y la victoria.

Viendo mis comienzos, parecía que estaba destinado a vivir malos momentos. De hecho, hace poco me di cuenta que con el fútbol, los peores recuerdos son los que siempre quedan en la retina. Han pasado muchos años desde esas decepciones de infancia, tomadas como grandes tragedias personales entonces, pero que con el tiempo, se han quedado en una anécdota.

Uno decide hacerse de un equipo de fútbol por muchos factores, ya sean familiares, políticos o sentimentales. Pero hablando con Miguel, me di cuenta que él es del Atlético de Madrid por encima de todas las cosas. Ama esos colores y todo lo que representa. Pero si algo es cierto, es su fama de sufridores y “pupas” en estas últimas décadas. Eso les hace más fuertes o por lo menos, curiosamente, es de lo que se sienten orgullosos. Les alabo por ello.

Aplicando la lógica, ¿Cómo no decidí hacerme del Atleti y si del Madrid?

Pues bien, soy del Madrid porque entendí que con cada derrota del Real Madrid, con cada liga perdida, con cada mala temporada, con cada goleada encajada…viene a mi memoria el recuerdo del niño que se chupó los 5 goles en San Siro y se le quedó cara de tonto. No me enfadé con la goleada encajada ni con la eliminación de la copa, sino por el mal trago que me hicieron pasar esos 11 tíos vestidos de blanco. Egoístamente cree en mi interior un vinculo con ese equipo… que me debía una.

Con el tiempo, cada derrota del Madrid agranda mi afición por ellos. Moralmente no puedo dejar de ser de un equipo que me hace pasar un mal momento sin que me devuelva una alegría, tarde o temprano. Por eso.

Comentarios

Comment por pirro
Time 24 Agosto 2009 a las 21:11

Yo el primer recuerdo futbolero que tuve, fue en el antiguo y mitico cerrú ( Antiguo campo del no menos mitico Calvo soltelo de Puertollano), tendria como 5 añitos o asi, y era la primera vez que mi padre me llevaba al futbol, ya que a mi madre no le gustaba, por que se escuchaban insultos hacia el trencillas, pero ese dia mi padre me llevo. Fue una sensacion rara, por que habia mucha gente junta, y muy peculiar, habia un tipo que se subia a la grada con su bandera, gritandole cosas al portero cada vez que le metian un gol ” iriiiiiiiiiiiibar, iriiiiiiiiiiiibar, con lo bueno que eres y vaya rosco que te han metio”, luego con el tiempo supe que era el mitico “ochomil” ( Mote que le pusieron por dejar a deber 8000 pts a cierta persona), este entrañable personaje, cuando el Calvo Sotelo ascendio a 2 division, en Alcoy, se vino en el techo del coche ( un seat 600) todo el camino desde Alcoy.

Desde luego, el futbol en el cerrú no era como en el Bernabeu, pero ese encanto de futbol modesto y de pueblo, no lo tienen muchos estadios.

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